martes, 19 de febrero de 2008

Más de 67 milagros verificados en 150 años

Lourdes, el milagro de fe que resiste a las refutaciones
La historia de Bernardita en el
libro-entrevista a René Laurentin


ROMA, martes, 19 febrero 2008 (ZENIT.org).- Era el 11 de febrero de 1858 cuando, en Lourdes, Bernadette Soubirous, una joven francesa de 14 años, tan buena como pobre, enferma y analfabeta, dijo que había visto a una «bella Señora» que decía ser «La Inmaculada Concepción».



A pesar de la incredulidad y de los intentos repetidos de desacreditar a Bernadette, desde entonces millones de peregrinos han acudido a la gruta de Massabielle y se han bañado en la fuente milagrosa que allí brotó.


A 150 años de las apariciones, Lourdes ha sido visitada por más de 700 millones de peregrinos. Son 67 las curaciones milagrosas verificadas. Cuatro las basílicas donde se celebran 50 misas al día y desde donde se elevan millones de avemarías. Invocaciones de gente que sufre que conmueven a los hombres y a Dios.

Un lugar, afirma el escritor Vittorio Messori, en el que «parece de verdad reducirse el espesor que divide al cielo y la tierra; donde se hace sutil el confín entre realidad concreta y cotidiana y Enigma invisible y eterno».

Con motivo del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen en Lourdes Andrea Tornicielli, vaticanista del diario italiano «Il Giornale», ha entrevistado al padre René Laurentin, el teólogo que más que nadie ha estudiado los acontecimientos vividos por Bernadette Soubirous.

El resultado es el libro-entrevista «Lourdes, inchiesta sul mistero a 150 anni dalle apparizioni» («Lourdes, investigación sobre el misterio a 150 años de las apariciones»), publicado por Ediciones ART.


En este volumen, el teólogo francés recorre los hechos que tuvieron lugar en Lourdes entre febrero y julio de 1858, y luego los acontecimientos que caracterizaron la vida de santa Bernadette, su vocación a la vida religiosa, la experiencia del sufrimiento y de la enfermedad que marcaron su existencia desde pequeña.

Entrevistado por Zenit, Tornielli relata que se quedó impresionado por el padre René Laurentin, «el sacerdote que, con motivo del centenario de las apariciones, hace ya medio siglo, por encargo del obispo de Tarbes y Lourdes, monseñor Pierre-Marie Théas, buscó, analizó y publicó todos los documentos disponibles sobre los acontecimientos de 1858».


El padre Laurentin, hijo de un arquitecto de Tours, sacerdote de la diócesis de París, experto en cuestiones mariológicas, en la época en la que se le confió el encargo, tenía 35 años.

Según Tornielli, «ha sido protagonista de una investigación sin precedentes. Por esto, su persona y sobre todo sus escritos permanecen como un punto de referencia insustituible para quien quiera acercarse al misterio de Lourdes».


Otro aspecto del asunto que ha impresionado mucho al vaticanista de «Il Giornale» es la cantidad de ataques contra santa Bernadette con el fin de cancelar el «fenómeno Lourdes».

Tornielli ha explicado a Zenit que «no fue fácil para Lourdes afirmarse en la Francia del siglo XIX, patria del anticlericalismo. Desde el principio, las apariciones estuvieron en el centro de ataques, críticas, intentos de refutación».

En el libro el padre Laurentin relata cómo, tras las primeras apariciones, hubo quien dijo que la «bella señora» vista por Bernadette era en realidad la atractiva esposa del farmacéutico local que había tenido una cita clandestina con un oficial de caballería justo en la gruta, y que se había visto obligada a «hacer de Virgen», para sembrar confusión engañando a la jovencita que la había pillado en flagrante adulterio.


La pobre señora que, según la fantasiosa reconstrucción habría elegido como alcoba una gélida gruta llena de inmundicias, aquel 11 de febrero, en realidad estaba en la cama, pero en su casa, dado que había dado a luz dos días antes a su quinto bebé.

Ella misma denunciará y hará condenar a los difamadores que habían escrito ríos de tinta sobre esta calumnia para desacreditar a Lourdes.


Tornielli destaca que incluso el conocido escritor Émile Zola trató de hacer pasar a «la pobre Bernadette como una mísera víctima de la histeria y de la desnutrición».

Llegado a Lourdes en 1892, Zola tuvo la fortuna de asistir a dos curaciones instantáneas, que relatará en su novela, titulada «Lourdes», sosteniendo sin embargo que «las dos personas que experimentaron el milagro murieron poco después y que por tanto la presunta curación había sido breve y sobre todo ilusoria».


«Lástima --subraya Tornielli-- que una de las dos mujeres curadas no se rindió y siguió protestando en los periódicos diciendo que estaba tan viva y sana como el autor».

«Con tal de desacreditar a Lourdes --afirma--, Zola llegó al punto de ir a verla para ofrecerle dinero a cambio de su silencio. Historias mezquinas, sobre las cuales la historia, la verdadera, ha triunfado», comenta el periodista.


Por Antonio Gaspari, traducido del italiano por Nieves San Martín

domingo, 27 de enero de 2008

Un sacerdote ortodoxo rumano y su parroquia se hacen católicos

Fuente: vidasacerdotal.org
Estos días se ha conocido que un sacerdote ortodoxo rumano y su parroquia se han convertido al catolicismo gracias a la fama de santidad del San Pío de Petarlcina. El evento tuvo lugar en el pueblo de Pesceana, comarca de Valcea, en la Rumanía centro-meridiona. El padre Victor Tudor, sacerdote rumano que hasta hace algunos años era ortodoxo, tras conocer la existencia del padre Pío y ser testigo de un gran milagro realizado por Dios a través de la intercesión del santo italiano, quiso entrar en la Iglesia católica y con él todos sus parroquianos.




Iglesia en la Selva Negra

(Alemania)

Todo empezó en 2002. Lucrecia Tudor, madre del padre Victor, que tenía entonces 71 años, tenía un tumor en el pulmón izquierdo. Los médicos rumanos, tras someterla a exámenes clínicos dijeron que le quedaban pocos meses de vida. No se podía ni siquiera intentar una intervención quirúrgica porque el tumor produjo metástasis.


El padre Victor pidió ayuda a su hermano, Mariano Tudor, un joven y reconocido pintor rumano, especialista en iconografía, que vive y trabaja en Roma, esperando que le pusiera en contacto con algún importante médico italiano, capaz de realizar lo imposible. Mariano contactó con uno de los cirujanos más célebres del mundo, que había operado incluso a Bill Gates. «Haga llegar a su madre a Roma e intentaré salvarla», dijo el profesor.


Mariano llevó a su madre a Roma y el profesor examinó el expediente clínico de los colegas rumanos y realizó a la paciente más detallados exámenes. Pero también él, ante el cuadro clínico, comunicó a los hermanos que una operación era ya inútil. Se podía intervenir sólo con fármacos para sedar los dolores que serían fuertes, sobre todo en fase terminal.


Mariano retuvo consigo a la madre en Roma y la llevaba al hospital para realizar controles. Estaba trabajando en un mosaico en una iglesia, y como su madre no hablaba italiano, la llevaba consigo. Mientras él trabajaba, su madre recorría la iglesia, contemplando los cuadros y las estatuas.


En un rincón había una gran estatua del padre Pío. Lucrecia se quedó impresionada y preguntó a su hijo quién era. Mariano le relató brevemente la historia. Los días siguientes se dio cuenta de que su madre pasaba todo el tiempo sentada delante de la imagen, con la que charlaba como si fuera una persona viva.


Pasados unos quince días, Mariano llevó a la madre al hospital para el control y los médicos constataron con estupor que el tumor había desaparecido. La mujer, ortodoxa, pidió al padre Pío ayuda y éste la había escuchado.


«La curación prodigiosa de mi madre, realizada por el padre Pío a favor de una mujer ortodoxa, me impresionó mucho -relata el padre Victor-. Empecé a leer la vida del santo italiano. Conté a mis parroquianos lo que había sucedido. Todos conocían a mi madre y todos sabían que había ido a Italia para intentar una intervención quirúrgica, y que luego había vuelto a casa curada sin que ningún médico la hubiera operado. En mi parroquia se empezó a conocer y a amar al padre Pío. Leíamos todo lo que encontrábamos sobre él. Su santidad nos conquistaba. Mientras tanto, también otros enfermos de mi parroquia recibieron gracias extraordinarias del padre Pío. Entre mi gente se difundió un gran entusiasmo, y poco a poco, decidimos hacernos católicos para estar más cercanos al Padre».


El paso de la Iglesia ortodoxa a la católica requirió un largo procedimiento jurídico y dificultades de todo tipo. Pero el padre Victor y sus parroquianos no se detuvieron ante las dificultades. Con la ayuda del padre Pío -afirman ellos- han hecho realidad sus proyectos. Y enseguida empezaron a recoger los fondos necesarios para la construcción de una iglesia para dedicarla al padre Pío. «Los fondos son el resultado de los ahorros de esta pobre gente y de la ayuda de algunos católicos alemanes que supieron nuestra historia», dice el padre Victor.


«Y son mis parroquianos los que están llevando adelante las obras, trabajando naturalmente gratis. En mayo iniciamos las obras de cimentación. Hace unos días celebramos solemnemente la colocación de la primera piedra. Y fue una gran fiesta, porque vino a celebrar la ceremonia su beatitud Lucian Muresan, arzobispo metropolita de Fagaras y Alba Julia de los Rumanos, es decir, la máxima autoridad de la Iglesia grecocatólica en Rumanía. Al acabar la ceremonia, el metropolita quiso conocer a mi madre, curada por un milagro del padre Pío y posó con ella para una foto».

domingo, 9 de diciembre de 2007

Sangre de Cristo una vez más certificada

Fuente: cristusrex.org

Milagro de Blanot




Blanot es un pueblecito francés del cantón de Liernais, que antes de la Revolución Francesa pertenecía a la Diócesis de Autun.


Su Obispo, Pierre Bertrand, hizo una investigación canónica el mismo año en el que ocurre el milagro. Gracias a estos documentos contemporáneos poseemos una relación detallada de los hechos.

El día de Pascua de 1331, muy de mañana, Messer Hugues de Baulmes, Vicario de Blanot, celebró la Misa y distribuyó la comunión. Cuando la fue a recibir Jacquette, viuda de Renaud, un trocito de la Hostia consagrada cayó de la boca de esta mujer sobre un paño sostenido por dos acólitos.

Jacquette no se dio cuenta, pero uno de los acólitos, Tommaso Caillot, vio que la Partícula estaba a punto de caer y llamó al sacerdote que ya estaba guardando el copón en el altar: “Sire, Sire, vuelva aquí, porque el Cuerpo de Nuestro Señor ha caído de la boca de esta señora en el paño”.
El celebrante vino a recoger la Partícula caída en el paño pero, de repente, la Partícula, de un tamaño de una quinta parte de una Hostia normal, del tamaño de una moneda pequeña, desapareció y en su lugar se vio que del paño surgía una gota de sangre.


"Viendo esto, -relata el proceso canónico- el Vicario lavó el paño en la sacristía. Pero tras haberlo lavado y frotado, una, dos, tres, cuatro y cinco veces, cuanto más lo lavaba, la mancha de Sangre se hacía más roja y más grande. El Vicario, maravillado y llorando, pidió un cuchillo y Tommaso Caillot le dio el suyo. Entonces cortó sobre el altar la parte del paño que estaba roja y la colocó en un relicario después de haberla mostrado a la gente diciendo: “Buena gente, podéis creer que aquí está la preciosísima Sangre de nuestro Señor Jesucristo, porque yo he tratado de todas las maneras posibles de lavarla, pero no he logrado de ninguna forma separarla de este paño”.

El culto de la reliquia

Informado el Obispo de Autun, mandó a su Oficial, Jean Javroisier a examinar el hecho. Éste llegó a Blanot acompañado del Arcipreste de Lucenay, del señor d'Effours, Ugo Chapelot y del Notario real y apostólico, Stefano Angovrand.

Comparecieron Jacquette Renaud, el sacerdote y todos los testigos, declarando que “clara, expresa, ocular y manifiestamente ellos han visto esta partícula de la Hostia transformarse en esta gota de sangre”.


El Oficial, tras haber examinado la parte ensangrentada del paño y haber escuchado los testimonios, declaró que había que creer en el milagro. El Obispo lo aprobó.

Al año siguiente, el Papa Juan XXII concedió indulgencias a todos los que hicieran celebrar Misas en la iglesia de Blanot o bien ofrecieran ornamentos sagrados o acompañaran a la Eucaristía en procesión.

La reliquia se colocó en una urna de cristal.

En el siglo XVIII el Obispo de Autun, Mons. Montazet, examinó el paño y vio que el tejido aún estaba rojo y perfectamente conservado, a pesar de la humedad de la iglesia.

Durante cuatro siglos, acudían a Blanot procesiones de los alrededores. Los párrocos las suspendieron hacia 1740, porque la gente se dedicaba después a diversiones de mal gusto.

Durante la Revolución Francesa, el sagrario fue destrozado y la iglesia asaltada y robada. Querían romper el relicario, pero un habitante de Blanot lo impidió y dos buenos cristianos, Dominique Cortel y su hermana Lazarette, se llevaron la reliquia a su casa. Los domingos y fiestas los fieles acudían para orar ante este tesoro. Pasada la tormenta revolucionaria, volvió a la iglesia.

Hoy se sigue venerando el paño con la sangre. A pesar de los siglos no se ha convertido en polvo y las manchas de sangre se siguen viendo claramente.

Anualmente se le rinde especial veneración el día del Corpus.

domingo, 18 de noviembre de 2007

domingo, 11 de noviembre de 2007

Milagro de última hora

Fuente: Zenit Ceferino

El milagro que dio paso a la beatificación de Ceferino NamuncuráCÓRDOBA (ARGENTINA), viernes, 9 noviembre 2007 (ZENIT.org-Aica).-


Valeria Varela vivía en Bialet Massé, Córdoba, y tenía 24 años cuando le diagnosticaron un caroecarcinoma que podría derivar en metástasis en unos pocos días, por lo que debía inmediatamente comenzar el tratamiento con quimioterapia.


Después de pedirle al joven indígena se curó en forma instantánea, e incluso pudo concebir nuevamente. El hecho, absolutamente inexplicable para la ciencia, ocurrió en el año 2000.Valeria se casó en 1998 con Joseph Koua, africano. A los tres meses quedó embarazada, sufrió un aborto espontáneo y en octubre de 2000 los médicos le detectaron el tumor maligno en el útero.


Era un viernes y debía comenzar con la quimioterapia el lunes siguiente. Esa noche, contó, encontró una revista sobre Ceferino Namuncurá, con quien se sintió identificada por la juventud, y le «exigió» que la ayudara.El lunes siguiente, al realizarle los estudios previos al tratamiento, los médicos vieron que no había ningún tumor. El cáncer había desaparecido completamente y hoy es madre de tres hijas.


La causa llegó a Roma desde Córdoba, donde durante cuatro años se estudió y la Congregación para las Causas de los Santos dictaminó que, desde el punto de vista clínico, la curación sometida a su juicio científico, era inexplicable. La sesión del 15 de mayo de cardenales y obispos que forman parte de dicha congregación aprobó por unanimidad el milagro atribuido a la intercesión del venerable Siervo de Dios Ceferino Namuncurá. Y el pasado 6 de julio Benedicto XVI firmó el decreto sobre el milagro por lo que Ceferino será declarado beato el próximo domingo.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Casia, milagro por partida doble

Fuente: Corazones.org



Casia es un hermoso pueblecito anidado en las montañas de la Umbría. Este pueblo es mas conocido por su hija Santa Rita cuyo cuerpo descansa en la basílica, pero también aquí se conserva la reliquia de un insigne milagro Eucarístico que tuvo lugar en Siena, Italia, en 1330.

En la capilla del milagro, debajo del tabernáculo hay una caja de cristal con los huesos del Beato Simone Fidati, quien estuvo envuelto en el Milagro Eucarístico. El Padre Simone fue sacerdote Agustino durante la mitad del siglo 14. Era conocido a través de la Umbría como un hombre sabio y santo, a pesar de que era muy joven. Otros sacerdotes le buscaban para confesarse. Durante el tiempo que el Beato Simone estuvo asignado al monasterio Agustino de Siena, un día un sacerdote vino a el para hacerle esta extraña confesión.


Había perdido su respeto por la Eucaristía. De esto nosotros podríamos deducir que el posiblemente no creía que en la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía. En la vida de este sacerdote no quedaba entusiasmo. Hacía las cosas por rutina y porque tenia que hacerlo, pero cada vez se desprendía mas y mas de Dios y de su congregación.

Este sacerdote recibió una llamada de un enfermo. En vez de poner la Eucaristía en el relicario para llevarla cerca de su corazón, el sacerdote tomó la Hostia e irreverentemente la puso entre las páginas del Breviario. Cuando llegó a la casa del enfermo, lo preparó para recibir la Eucaristía. Abrió el libro para tomar la Hostia y darle la comunión. Al abrir el libro, el sacerdote fue sacudido al encontrar en su lugar dos manchas redondas de sangre en las páginas, una frente a la otra. El sacerdote se fue de la casa con gran pánico, e inmediatamente buscó a Beato Simone, quien era conocido por su santidad.

Beato Simone, escucho al sacerdote contarle su pecado y el milagro, y le dio la absolución. Pero obtuvo de el las dos páginas manchadas de sangre. Una fue puesta en un tabernáculo en Perugia y la otra, con la Santa Hostia adherida fue al monasterio Agustino en Cascia.
El milagro Eucarístico ha sido venerado a través de los años en el monasterio Agustino de Cascia. Fue verificado por el Obispo de allí. Ha sido llevado en procesión solemne durante la fiesta del Cuerpo de Cristo. El Papa ha concedido indulgencias especiales a esos que veneren el Milagro Eucarístico.

En 1930, hubo un Congreso Eucarístico en Norcia, cerca de Cascia. En esta ocasión se hizo una hermosa Custodia para llevar el Milagro Eucarístico. Fue un honor del Sexto Centenario del milagro. Cuando una nueva iglesia en honor de Santa Rita fue construida, al lado del monasterio Agustino, se construyo una capilla especial para el Milagro Eucarístico.

A este milagro se le atribuye un fenómeno muy extraño. ¿O podría ser un milagro dentro de un milagro? A través de los años las personas empezaron a notar un cambio en la pagina con la mancha de sangre. Un rostro comenzó a aparecer en la página. Es casi como si un color mas oscuro apareciera en ciertas partes de la página. Hay algunos que ven el rostro de Cristo. Cuando el sacerdote en el santuario abre el tabernáculo para mostrar a los fieles el Milagro Eucarístico, se pone sus vestimentas. Cuando trae la Custodia al Altar, pone una linterna detrás de la página para mostrar el rostro. Es un perfil perfectamente formado de un hombre con barba y bigote.

El milagro Eucarístico ha sido venerado durante siglos por los fieles y su culto promovido por los Sumos Pontífices con la concesión de especiales e importantes indulgencias, como la de la Porciúncula, que le fue decretada por el Papa Bonifacio IX en 1401. El prodigio es conmemorado de forma especial en la fiesta del Corpus Christi en que se lleva la reliquia en solemnemente procesión.Para conmemorar el sexto centenario del prodigio en 1930 se celebró un congreso eucarístico de la diócesis de Nurcia en Casia, se inauguró una artística custodia y fue publicada toda la documentación histórica disponible sobre el suceso.

En la misma Iglesia donde está el cuerpo de Santa Rita, se ven alrededor del altar principal, los Milagros de Bolsena/Orvieto, Lanciano, San Antonio y el Burro, Santa Clara de Asis y los Sarracenos, y la Multiplicación de los Panes y los Peces. Otro vitral muestra un libro abierto, con dos manchas redondas rojas en las páginas una frente a la otra, este es el Milagro Eucarístico de Cascia.

Dr. A. MORINI- La reliquia del «Copus Christi» de Casia. Librería Editrice Fimentina - 1930.

domingo, 28 de octubre de 2007

La santa duda de Ivorra

Fuente: Corazones.org


A un cuarto de hora del pueblo español de Ivorra, situado en el obispado de Solsona (Cataluña, España), hay una antiquísima capilla llamada Santa María, la cual, hace diez siglos, fue el escenario de un milagro Eucarístico.

Mientras celebraba la Santa Misa, un día del año 1010, el Reverendo Bernardo Oliver, rector de dicha capilla, en el momento de pronunciar las palabras de consagración sobre el cáliz, le asaltó una fuerte tentación de duda referente a la presencia real de Jesucristo en el vino consagrado.

Fuese que el sacerdote no hubiese rechazado la tentación con la prontitud debida o que el Señor se sirviera de ella para confirmar una vez más la verdad del dogma de la Transubstanciación , con un prodigio de su omnipotencia, el caso fue que comenzó a brotar del cáliz una fuente de Sangre tan abundante y copiosa que, empapó los corporales y no paró hasta esparcirse por el pavimento de la capilla. No hay palabras para explicar la turbación del sacerdote celebrante y la admiración de los asistentes al Santo Sacrificio de la Misa, delante de un prodigio tan sorprendente.

La noticia corrió enseguida por todo el pueblo y algunas piadosas mujeres se apresuraron a empapar en aquella Sangre milagrosa lo primero que tuvieron a mano, que fueron unas pobres estopas.

Mientras esto ocurría dentro de la capilla, las campanas, en lo alto de la torre, comenzaron a repicar solas, como para anunciar a todo el contorno tan grande y prodigiosa nueva.

La confirmación de un santo obispo y del Papa
Entre los muchos que acudieron a presenciar el milagro estaba San Ermengol, Obispo de Urgel, que entonces estaba casualmente en Guisona. Este santo, después de informarse bien de todas las circunstancias, no pudo menos que reconocer que se trataba de un hecho sobrenatural y divino.

Años mas tarde, deseoso de proceder con toda la discreción y prudencia que la Iglesia acostumbra a emplear en casos semejantes, el obispo Ermengol recogió parte de aquella Sangre preciosísima y se encaminó hacia Roma, para dar cuenta de ello al Santo Padre, que era entonces Sergio IV.

El Papa escuchó sorprendido y admirado el relato que le hizo el santo obispo, y después de aprobar la conducta de San Ermengol dió crédito a la historia y autorizó el culto de aquella Sangre prodigiosa, quiso corresponder al rico presente que se le hacía y regaló al santo diferentes y preciosas reliquias, entre ellas una espina de la corona de nuestro Señor Jesucristo.

Estas reliquias, junto con los corporales tintos en aquella Sangre milagrosa, que todavía se conservan y veneran en Ivorra, son objeto de dos fiestas, que se celebran anualmente en memoria perenne de aquel prodigio: la primera el II Domingo de Pascua y la segunda, el día 16 de agosto, ambas con gran solemnidad.

Comprueba además la verdad de este hecho, un documento antiquísimo, copia autentica de la Bulla que el mencionado Papa Sergio IV dio el año segundo de su pontificado (1010), autorizando el culto y la veneración de la prodigiosa reliquia, y un Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, firmado el 27 de junio, de 1868, confirmando dicha autorización.

El milagro Eucarístico de Ivorra y la ciencia
Tomado de La Vanguardia Digital (http://www.lavanguardia.es/) Sábado, 13 de mayo de 2000. Si desea ver la noticia original, debe pulsar sobre el link que aparece a continuación:http://www.lavanguardia.es/cgi-bin/noticia.pl?dia=13_05&link=rb1307a&sec=bar

Mil años después (del milagro Eucarístico de Ivorra), la ciencia puede ayudar a despejar las dudas que aún puedan tener los más incrédulos.

El resultado de unos análisis efectuados en una universidad norteamericana han certificado la autenticidad de la tela y de la sangre contenida en algunas de las reliquias que se conservan en el santuario de la Mare de Déu de Ivorra, donde se venera el Sant Dubte. Las pruebas no acaban aquí, porque todavía están pendientes más análisis que se llevarán a cabo en un labotario de Alemania. "Se trata -afirma Mosén Fermí Manteca, rector de Ivorra- de realizar un estudio histórico lo más riguroso posible, una revisión del milagro con intencionalidad histórica. El Vaticano, con motivo del Jubileo, quería repasar cómo se ha vivido la eucaristía a lo largo de la historia de la Iglesia."

El milagro del Sant Dubte ha condicionado la vida de Ivorra desde entonces. La adoración religiosa a las reliquias que el Papa Sergio IV cedió al pueblo fue muy popular durante la edad media, pero el actual santuario no se construyó hasta el siglo XVI, aunque se ha reconstruido hace poco. Mosén Fermí Manteca ve cercana ya la celebración del milenario del Sant Dubte. Por eso, ha adaptado la tradición y la devoción a los nuevos tiempos.

domingo, 21 de octubre de 2007

Primera fiesta dedicada a la Eucaristía

Fuente: Corazones.org


Introducción
La pintoresca ciudad de Daroca está situada a unas 50 millas de Zaragoza. Es la primera población española, y quizás del mundo, que estableció una fiesta pública en honor al Santísimo Sacramento.

Fue escogida por Nuestro Señor Jesús para ser la custodia del Milagro Eucarístico. Contra una gran lucha y oposición, el Señor escogió este lugar, y lo hizo todo a Su manera.

Historia del Milagro Eucarístico
Los hechos transcurrieron así: Los Musulmanes, quienes siglos antes habían conquistado casi toda la península ibérica, tenían control de Valencia. Las tropas cristianas de Aragón se unieron para defender sus tierras y reconquistar lo perdido.

Las tropas Cristianas de Daroca, Teruel y Calatayud se disponían a conquistar a los moros el Castillo de Chío, Luchente, distante tres leguas de Játiva, el día 23 de febrero, de 1239.


El Capellán D.Mateo Martínez, de Daroca, celebraba momentos antes misa en la que consagró seis formas destinadas a la comunión de los seis capitanes de aquellas tropas: Don Jiménez Pérez, Don Fernando Sánchez, Don Pedro, Don Raimundo, Don Guillermo, y Don Simone Carroz. Un ataque sorpresivo del enemigo obligó a suspender la misa, ocultando el capellán las formas que ya estaban consagradas, envueltas en los corporales en un pedregal del monte.

Rechazado el ataque del que salieron los cristianos victoriosos, los comandantes pidieron al sacerdote que les diera la Comunión en acción de gracias al Señor por la victoria. El Padre Mateo fue al lugar donde las había escondido y se encontró a las seis hostias empapadas en sangre y pegadas a los Corporales.

Los comandantes se regocijaron ante lo que vieron. Tomaron esto como una señal de Jesús de que iban a ser victoriosos. Hicieron que el sacerdote levantara el corporal manchado de sangre en un marco, como un estandarte. Volvieron a batalla contra los Moros, y el castillo de Chio fue recapturado. El mérito de esta batalla triunfal, se le dio al Milagro Eucarístico bondadosamente otorgado por el Señor. Los seis comandantes eran todos de diferentes regiones de España. Cada uno de ellos creía que el sagrado corporal debía de ir a su ciudad, para ser honrado en la Catedral. Lo que empezó como una discusión sobre donde se colocaba el corporal. Decidieron hacer un sorteo. Tres veces, la ciudad de Daroca fue escogida para ser el hogar del Milagro Eucarístico. Pero dos comandantes no estaban de acuerdo. El general principal, propuso como solución un compromiso. Pondrían el corporal en la espalda de una mula Arabe, cogida en la conquista. La mula nunca había pisado tierra Cristiana antes del ataque Arabe a España. El plan era dejar que la mula vagara como quisiera, hasta que encontrara un lugar donde parar. En donde se detuviera sería el lugar escogido por el Señor para que se quedara allí el corporal. El plan se llevó a efecto.

Lápida a la entrada de la Iglesia de la Trinidad donde "encontró Daroca el Tesoro inestimable de sus Sagrados Corporales"pues aquí cayó muerta la mula que los traía.

La fecha era el 24 de Febrero de 1239. La mula dejó el cerro de Codol, y empezó su jornada. Iba seguida por la asistencia cercana de sacerdotes con velas encendidas, y soldados. El primer camino que la mulo tomó fue hacia Valencia, pero nunca entró en esa ciudad. La mula continuó cruzando una quebrada que va de Catarroja a Manizes, tocando Segorbe, Jerica y Teruel. Pero no entró en ninguna de esas ciudades. La mula viajó durante 12 días una distancia de más de 200 millas antes de doblar las rodillas y caer muerta enfrente a la Iglesia de San Marcos, en la ciudad de Daroca (hoy Iglesia de la Trinidad). El corporal estuvo en esta iglesia hasta que se trasladó a la iglesia de Santa María.

La fecha fue el 7 de marzo, que se convertiría en la fiesta de Santo Tomás de Aquino, un gran defensor de la Eucaristía. ( En la época del milagro, 1239, Santo Tomas tenía 14 años. Después de su muerte, a mitad del siglo catorce, fue nombrado protector del Milagro Eucarístico de Daroca ).

Hay tradiciones y leyendas atadas al viaje de la mula. Se dice que durante los 12 días sucedieron muchas cosas milagrosas, como música y cantos angelicales, furia de demonios que abandonaban almas que habían poseído, muchas conversiones de pecadores. Pero no hay ninguna documentación sobre esto. Estas son historias locales que se han desarrollado a través de los años. Hay sin embargo, documentación sobre el Milagro Eucarístico de Luchente, del peregrinaje de la mula, y de la elección celestial de Daroca como la ciudad escogida para que el corporal fuera venerado.

Una hermosa Iglesia fue construida para ser el hogar de este regalo especial al pueblo de Daroca. Un relicario majestuoso fue creado en 1385. Esculturas representando los hechos que conducían al milagro fueron colocadas en la Iglesia, como por ejemplo la Batalla de Luchente, al Padre Don Martínez levantando el corporal como un estandarte de batalla, el viaje de la mula, y la llegada a Daroca.

En 1261, personas de Daroca fueron a Roma para informarle al Papa Urbano IV sobre el Milagro Eucarístico de Daroca. El Papa Urbano IV, Santiago Pantaleón, era contemporáneo de la Beata Juliana de Liege, la monja que se pasó su vida tratando de instituir un día de fiesta para el Santísimo Sacramento. El Papa Urbano IV fue el papa que declaró que el Milagro Eucarístico de Bolsena era auténtico, y un año después instituyó la Fiesta de "Corpus Cristi". Se cree que el Papa Urbano IV, aceptó las noticias del Milagro Eucarístico de Daroca como una señal más del Señor de que El quería que esta fiesta fuese instituida.

En 1444, el Papa Eugenio IV concedió un año de Jubileo para Daroca, cada 10 años. Este fue el mismo Papa que hizo auténtico el Milagro Eucarístico de Walldurn, Alemania, y el Milagro Eucarístico de Ferrara, Italia. Fue durante ese tiempo que la ciudad de Daroca escogió a Santo Tomás de Aquino como el Protector del Milagro Eucarístico. El Papa Sixto IV también le concedió un jubileo al Milagro de Daroca, cada 6 años.

La sangre en el corporal ha sido analizada, y ha sido determinado que es de origen humano. No hay ningún dato sobre el tipo de sangre.

Una Iglesia fue construida en Daroca, especialmente para los Sagrados Corporales. En el siglo 15 y 16 la Iglesia fue agrandada. Hoy es conocida como Iglesia de Santa María Colegiata. En la pared, donde esta la capilla de los Sagrados Corporales, se puede observar las escenas del milagro. Este Milagro de Daroca, es conocido por todo el mundo y fue documentado oficialmente en el año 1340.

domingo, 14 de octubre de 2007

13 años nutriéndose sólo de la Eucaristía

Autor: Catholic.net Fuente: Catholic.net


Alejandrina María da Costa, Beata



Laica portuguesa, miembro de la Unión de Cooperadores Salesianos, apóstol del sufrimiento reparador (fecha de beatificación: 25 de abril de 2004).Nació en Balasar, provincia de Oporto y archidiócesis de Braga (Portugal) el 30 de marzo de 1904, y fue bautizada el 2 de abril siguiente, Sábado santo. Fue educada cristianamente por su madre, junto con su hermana Deolinda. Alejandrina permaneció con su familia hasta los siete años; después fue enviada a Póvoa do Varzim, donde se alojó con la familia de un carpintero, para poder asistir a la escuela primaria, pues no había en Balasar. Allí hizo la primera comunión en 1911; el año siguiente recibió el sacramento de la confirmación.

Después de dieciocho meses, volvió a Balasar. Con su madre y su hermana se trasladó, luego, a vivir a la localidad de «Calvario», donde permaneció hasta su muerte.Comenzó a trabajar en el campo. Su adolescencia fue muy feliz; tenía un carácter comunicativo, y era muy apreciada por sus compañeras. Sin embargo, a los doce años se enfermó: una grave infección (quizá tifoidea) la llevó a un paso de la muerte. Superó el peligro, pero a consecuencia de ello, su constitución quedó debilitada para siempre.Cuando tenía catorce años sucedió un hecho decisivo para su vida. Era el Sábado santo de 1918. Ese día ella, su hermana Deolinda y una muchacha aprendiz realizaban su trabajo de costura, cuando se dieron cuenta de que tres hombres trataban de entrar en su casa. A pesar de que las puertas estaban cerradas, los tres lograron forzarlas y entraron. Alejandrina, para salvar su pureza amenazada, no dudó en tirarse por la ventana desde una altura de cuatro metros.


Las consecuencias fueron terribles, aunque no inmediatas. En efecto, las diversas visitas médicas a las que se sometió sucesivamente diagnosticaron siempre con mayor claridad un hecho irreversible.Hasta los diecinueve años pudo aún arrastrarse hasta la iglesia, donde, totalmente contrahecha, permanecía gustosa, con gran admiración de la gente. La parálisis fue progresando cada vez más, hasta que los dolores se volvieron horribles, las articulaciones perdieron su movimiento y ella quedó completamente paralítica. Era el 14 de abril de 1925.


En los restantes treinta años de su vida Alejandrina no pudo levantarse de la cama.Hasta el año 1928 no dejó de pedirle al Señor, por intercesión de la Virgen, la gracia de la curación, prometiendo que, si se curaba, se haría misionera. Pero, cuando comprendió que el sufrimiento era su vocación, lo abrazó con prontitud. Decía: «Nuestra Señora me ha concedido una gracia aún mayor. Primero la resignación, después la conformidad completa a la voluntad de Dios y, por último, el deseo de sufrir».


A este período se remontan sus primeros fenómenos místicos, cuando inició una vida de profunda unión con Jesús en el sagrario, por medio de María santísima. Un día que estaba sola, le vino improvisamente este pensamiento: «Jesús, tú estás prisionero en el sagrario y yo en mi lecho por tu voluntad. Nos haremos compañía». Desde entonces comenzó su primera misión: ser como la lámpara del sagrario.


Pasaba sus noches como peregrinando de sagrario en sagrario. En cada misa se ofrecía al eterno Padre como víctima por los pecadores, junto con Jesús y según sus intenciones. En la medida en que percibía de manera más clara su vocación de víctima, crecía en ella el amor al sufrimiento. Hizo el voto de hacer siempre lo que fuera más perfecto.Del viernes 3 de octubre de 1938 al 24 de marzo de 1942, o sea, 182 veces, vivió cada viernes los sufrimientos de la Pasión. Superando su estado habitual de parálisis, bajaba del lecho y con movimientos y gestos acompañados de fortísimos dolores, reproducía los diversos momentos del vía crucis, durante tres horas y media. «Amar, sufrir, reparar» fue el programa que le indicó el Señor.


Desde 1934, por mandato de su director espiritual, ponía por escrito todo lo que le decía Jesús.En 1936, por orden de Jesús, pidió al Santo Padre la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María. Esta súplica fue varias veces renovada hasta 1941, por lo que la Santa Sede interrogó tres veces al arzobispo de Braga sobre Alejandrina.


El 31 de octubre de 1942, Pío XII consagró el mundo al Corazón Inmaculado de María con un mensaje transmitido a Fátima en lengua portuguesa. Este acto lo renovó en Roma en la basílica de San Pedro el 8 de diciembre del mismo año.Desde el 27 de marzo de 1942, Alejandrina dejó de alimentarse, viviendo sólo de la Eucaristía. En 1943, durante cuarenta días y cuarenta noches, su ayuno absoluto y su anuria fueron estrictamente controlados por médicos en el hospital de la Foz do Douro cerca de Oporto.


En 1944 su nuevo director espiritual la animó para que siguiera dictando su diario, después de constatar la altura espiritual a la que había llegado; ella obedeció con docilidad hasta la muerte. En el mismo año 1944 Alejandrina se inscribió en la Unión de los cooperadores salesianos. Rezó y sufrió por la santificación de los cooperadores de todo el mundo.A pesar de sus sufrimientos, seguía interesándose e ingeniándose en favor de los pobres, del bien espiritual de los parroquianos y de otras muchas personas que recurrían a ella. Promovió triduos, cuarenta horas y ejercicios cuaresmales en su parroquia.


Especialmente en los últimos años de vida, muchas personas acudían a ella incluso desde lejos, atraídas por su fama de santidad; y bastantes atribuían a sus consejos su conversión.El 7 de enero de 1955 se le anunció que sería el año de su muerte. El 12 de octubre quiso recibir la unción de los enfermos. El 13 de octubre, aniversario de la última aparición de la Virgen de Fátima, se la oyó exclamar: «Soy feliz, porque voy al cielo». A las 19,30 expiró.


(Texto: L’Osservatore romano, edición en lengua española, 23 de abril de 2004).

domingo, 7 de octubre de 2007

Un ateo (nobel de medicina) se convierte en Lourdes

Fuente: http://moralyluces.wordpress.com/2007/07/20/la-conversion-de-alexis-carrel/
Publicado por moral y luces on 20/07/07


La conversión de Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina




Primero voy a contar el milagro que fue causa de la conversión de Alexis Carrel. Alexis Carrel era premio Nobel de Medicina, y era ateo; y quiso reírse de Lourdes. Fue allí a demostrar que lo de Lourdes era una patraña, que aquello era menti ra, que aquello era todo un fraude. Y así subió al tren de una peregrinación que iba a Lourdes.

He de decir primero que en Lourdes existe una Oficina Médica donde hay médicos, de todas las nacionalidades y de todas las ideologías, que estudian a los enfermos antes y después de salir. Existe un libro, que se titula Curaciones milagrosas modernas, escrito por el doctor Leuret, director de la Oficina Médica de Lourdes. En ese libro hay radiografías antes y después de los milagros, con las firmas de médicos que garantizan que estas curaciones instantáneas de ninguna manera se deben a la medicina. Personas que entran con es­tas radiografías y salen repentinamente curadas.

Pero sigamos con el caso de Alexis Carrel, pre­mio Nobel de Medicina y ateo. El iba a Lourdes a reírse. En el tren en el que iba, una enferma, que se llamaba Marie Ferrand Bayllie, se pone a morir. Piden un médico, y Alexis Carrel va a ver a aquella mujer que tenía, al parecer, una peritonitis. Alexis Carrel dice que esa mujer se muere, que esa mujer no llega a Lourdes. No hay nada que hacer. Está desahuciada. Sabía lo que tenía aquella mujer, y sabía que aquello era gravísimo. Entonces, de broma, dice:
-Bueno, si esta mujer se cura en Lourdes, entonces yo creería en Lourdes.

Dios le tomó la palabra. Aquella mujer llegó a Lourdes. Y ante los ojos atónitos de Alexis Carrel aquella mujer instantáneamente se cura de su enfermedad. El cumple su palabra y se convierte. Tiene un libro muy bonito, que se llama Mi viaje a Lourdes, donde cuenta su conversión. En este libro hay una oración muy bonita a la Virgen, en la que le da las gracias por haberle permitido presenciar aquel milagro maravilloso que le llevó a la fe.