domingo, 10 de junio de 2007

Milagro de licuefacción de San Genaro (Nápoles)


El tradicional milagro de San Genaro, santo patrón de Nápoles, se renovó hoy cuando la sangre del santo, conservada en una ampolla, se licuó en la Iglesia de Santa Clara una hora y veinte después de que el azobispo de Nápoles, Crescenzio Sepe, inició el rito.

El característico pañuelo blanco que saluda la licuefacción de la sangre fue agitado por numerosos fieles que llenaban la iglesia mientras el cardenal Sepe mostraba la ampolla a la multitud de presentes.


El mismo purpurado saludó el milagro afirmando: "San Genaro nos quiere".
Pocos minutos antes los fieles habían saludado por error con un aplauso el milagro, pero la sangre aún no se había disuelto, por lo cual fueron necesarias nuevas oraciones.


El milagro de San Genaro, según la iglesia católica, tiene lugar tres veces por año: en setiembre, en el día del santo, el sábado que precede al primer domingo de mayo, y en diciembre.

El rito de hoy fue precedido por una procesión que partió de la Catedral para recordar el traslado de las reliquias del santo.

Fuente:
http://www.ansa.it/ansalatina/notizie/rubriche/italia/20070505180634288573.html
www.rai.it/news/articolonews/0,9217,31924,00.html

martes, 5 de junio de 2007

Quinta italiana curada en Lorudes


Cirolli cuando estaba enferma



Delizia Cirolli es otra mujer siciliana que vive gracias a un milagro. Delizia tiene 42 años, está casada y es enfermera. En 1976, a la edad de once años, se le diagnosticó un tumor óseo en la tibia derecha. Le esperaba un destino cruel y una muerte precoz. Para detener el mal, los médicos aconsejaron la amputación de la pierna. El padre de Delizia, desesperado, decidió llevar a su hija a Lourdes. El viaje tuvo lugar en agosto de 1976. No sucedió nada. Pero sus padres siguieron rezando y una mañana de diciembre de 1976, Delizia quiso levantarse de la cama. Caminaba como si nunca hubiera estado enferma. Se le hicieron varios exámenes y del tumor no había ni rastro.

Su testimonio:

Andammo a Lourdes nell'agosto del 1976. Non volevo bagnarmi nella piscina perché avevo paura dell'acqua. Mi convinse una suora. Tornai a casa senza alcun risultato. Anzi, le mie condizioni peggiorarono. Ma una mattina, nel dicembre 1976, mi venne voglia di alzarmi. Chiamai mia madre e dissi che volevo andare a trovare una cugina. In famiglia tutti mi guardarono spaventati. Erano mesi che non mi alzavo dal letto. Cominciai a stare bene. Ripresi a camminare. Non sentivo più i dolori alla gamba. Venni ricoverata per dei controlli e i medici consta¬tarono che del tumore non c'era più traccia.



El milagro de Delizia Cirolli se reconoció en junio 1989.