domingo, 14 de octubre de 2007

13 años nutriéndose sólo de la Eucaristía

Autor: Catholic.net Fuente: Catholic.net


Alejandrina María da Costa, Beata



Laica portuguesa, miembro de la Unión de Cooperadores Salesianos, apóstol del sufrimiento reparador (fecha de beatificación: 25 de abril de 2004).Nació en Balasar, provincia de Oporto y archidiócesis de Braga (Portugal) el 30 de marzo de 1904, y fue bautizada el 2 de abril siguiente, Sábado santo. Fue educada cristianamente por su madre, junto con su hermana Deolinda. Alejandrina permaneció con su familia hasta los siete años; después fue enviada a Póvoa do Varzim, donde se alojó con la familia de un carpintero, para poder asistir a la escuela primaria, pues no había en Balasar. Allí hizo la primera comunión en 1911; el año siguiente recibió el sacramento de la confirmación.

Después de dieciocho meses, volvió a Balasar. Con su madre y su hermana se trasladó, luego, a vivir a la localidad de «Calvario», donde permaneció hasta su muerte.Comenzó a trabajar en el campo. Su adolescencia fue muy feliz; tenía un carácter comunicativo, y era muy apreciada por sus compañeras. Sin embargo, a los doce años se enfermó: una grave infección (quizá tifoidea) la llevó a un paso de la muerte. Superó el peligro, pero a consecuencia de ello, su constitución quedó debilitada para siempre.Cuando tenía catorce años sucedió un hecho decisivo para su vida. Era el Sábado santo de 1918. Ese día ella, su hermana Deolinda y una muchacha aprendiz realizaban su trabajo de costura, cuando se dieron cuenta de que tres hombres trataban de entrar en su casa. A pesar de que las puertas estaban cerradas, los tres lograron forzarlas y entraron. Alejandrina, para salvar su pureza amenazada, no dudó en tirarse por la ventana desde una altura de cuatro metros.


Las consecuencias fueron terribles, aunque no inmediatas. En efecto, las diversas visitas médicas a las que se sometió sucesivamente diagnosticaron siempre con mayor claridad un hecho irreversible.Hasta los diecinueve años pudo aún arrastrarse hasta la iglesia, donde, totalmente contrahecha, permanecía gustosa, con gran admiración de la gente. La parálisis fue progresando cada vez más, hasta que los dolores se volvieron horribles, las articulaciones perdieron su movimiento y ella quedó completamente paralítica. Era el 14 de abril de 1925.


En los restantes treinta años de su vida Alejandrina no pudo levantarse de la cama.Hasta el año 1928 no dejó de pedirle al Señor, por intercesión de la Virgen, la gracia de la curación, prometiendo que, si se curaba, se haría misionera. Pero, cuando comprendió que el sufrimiento era su vocación, lo abrazó con prontitud. Decía: «Nuestra Señora me ha concedido una gracia aún mayor. Primero la resignación, después la conformidad completa a la voluntad de Dios y, por último, el deseo de sufrir».


A este período se remontan sus primeros fenómenos místicos, cuando inició una vida de profunda unión con Jesús en el sagrario, por medio de María santísima. Un día que estaba sola, le vino improvisamente este pensamiento: «Jesús, tú estás prisionero en el sagrario y yo en mi lecho por tu voluntad. Nos haremos compañía». Desde entonces comenzó su primera misión: ser como la lámpara del sagrario.


Pasaba sus noches como peregrinando de sagrario en sagrario. En cada misa se ofrecía al eterno Padre como víctima por los pecadores, junto con Jesús y según sus intenciones. En la medida en que percibía de manera más clara su vocación de víctima, crecía en ella el amor al sufrimiento. Hizo el voto de hacer siempre lo que fuera más perfecto.Del viernes 3 de octubre de 1938 al 24 de marzo de 1942, o sea, 182 veces, vivió cada viernes los sufrimientos de la Pasión. Superando su estado habitual de parálisis, bajaba del lecho y con movimientos y gestos acompañados de fortísimos dolores, reproducía los diversos momentos del vía crucis, durante tres horas y media. «Amar, sufrir, reparar» fue el programa que le indicó el Señor.


Desde 1934, por mandato de su director espiritual, ponía por escrito todo lo que le decía Jesús.En 1936, por orden de Jesús, pidió al Santo Padre la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María. Esta súplica fue varias veces renovada hasta 1941, por lo que la Santa Sede interrogó tres veces al arzobispo de Braga sobre Alejandrina.


El 31 de octubre de 1942, Pío XII consagró el mundo al Corazón Inmaculado de María con un mensaje transmitido a Fátima en lengua portuguesa. Este acto lo renovó en Roma en la basílica de San Pedro el 8 de diciembre del mismo año.Desde el 27 de marzo de 1942, Alejandrina dejó de alimentarse, viviendo sólo de la Eucaristía. En 1943, durante cuarenta días y cuarenta noches, su ayuno absoluto y su anuria fueron estrictamente controlados por médicos en el hospital de la Foz do Douro cerca de Oporto.


En 1944 su nuevo director espiritual la animó para que siguiera dictando su diario, después de constatar la altura espiritual a la que había llegado; ella obedeció con docilidad hasta la muerte. En el mismo año 1944 Alejandrina se inscribió en la Unión de los cooperadores salesianos. Rezó y sufrió por la santificación de los cooperadores de todo el mundo.A pesar de sus sufrimientos, seguía interesándose e ingeniándose en favor de los pobres, del bien espiritual de los parroquianos y de otras muchas personas que recurrían a ella. Promovió triduos, cuarenta horas y ejercicios cuaresmales en su parroquia.


Especialmente en los últimos años de vida, muchas personas acudían a ella incluso desde lejos, atraídas por su fama de santidad; y bastantes atribuían a sus consejos su conversión.El 7 de enero de 1955 se le anunció que sería el año de su muerte. El 12 de octubre quiso recibir la unción de los enfermos. El 13 de octubre, aniversario de la última aparición de la Virgen de Fátima, se la oyó exclamar: «Soy feliz, porque voy al cielo». A las 19,30 expiró.


(Texto: L’Osservatore romano, edición en lengua española, 23 de abril de 2004).

domingo, 7 de octubre de 2007

Un ateo (nobel de medicina) se convierte en Lourdes

Fuente: http://moralyluces.wordpress.com/2007/07/20/la-conversion-de-alexis-carrel/
Publicado por moral y luces on 20/07/07


La conversión de Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina




Primero voy a contar el milagro que fue causa de la conversión de Alexis Carrel. Alexis Carrel era premio Nobel de Medicina, y era ateo; y quiso reírse de Lourdes. Fue allí a demostrar que lo de Lourdes era una patraña, que aquello era menti ra, que aquello era todo un fraude. Y así subió al tren de una peregrinación que iba a Lourdes.

He de decir primero que en Lourdes existe una Oficina Médica donde hay médicos, de todas las nacionalidades y de todas las ideologías, que estudian a los enfermos antes y después de salir. Existe un libro, que se titula Curaciones milagrosas modernas, escrito por el doctor Leuret, director de la Oficina Médica de Lourdes. En ese libro hay radiografías antes y después de los milagros, con las firmas de médicos que garantizan que estas curaciones instantáneas de ninguna manera se deben a la medicina. Personas que entran con es­tas radiografías y salen repentinamente curadas.

Pero sigamos con el caso de Alexis Carrel, pre­mio Nobel de Medicina y ateo. El iba a Lourdes a reírse. En el tren en el que iba, una enferma, que se llamaba Marie Ferrand Bayllie, se pone a morir. Piden un médico, y Alexis Carrel va a ver a aquella mujer que tenía, al parecer, una peritonitis. Alexis Carrel dice que esa mujer se muere, que esa mujer no llega a Lourdes. No hay nada que hacer. Está desahuciada. Sabía lo que tenía aquella mujer, y sabía que aquello era gravísimo. Entonces, de broma, dice:
-Bueno, si esta mujer se cura en Lourdes, entonces yo creería en Lourdes.

Dios le tomó la palabra. Aquella mujer llegó a Lourdes. Y ante los ojos atónitos de Alexis Carrel aquella mujer instantáneamente se cura de su enfermedad. El cumple su palabra y se convierte. Tiene un libro muy bonito, que se llama Mi viaje a Lourdes, donde cuenta su conversión. En este libro hay una oración muy bonita a la Virgen, en la que le da las gracias por haberle permitido presenciar aquel milagro maravilloso que le llevó a la fe.

domingo, 30 de septiembre de 2007

La sangre de san Pantaleon: una cita con el misterio

Fuente: Francisco Contreras Gil (comentariosdelibros.com)


Más de cinco mil personas acuden los días 26 y 27 de julio a la madrileña Iglesia de la Encarnación para venerar y admirar el prodigio de la licuefacción de la sangre de San Pantaleón. Y cada año, como es habitual, surge la misma incógnita, ¿Se producirá uno de los pocos fenómenos paranormales que se repite año tras año?

Cerca de las cuatro de la tarde, en la Iglesia de la Encarnación de Madrid, todo esta dispuesto para el evento. Sobre el altar mayor se ubica una vitrina en cuyo interior se encuentra uno de los objetos más preciados del Real Convento de la Encarnación: el relicario que supuestamente alberga la sangre de San Pantaleón y que durante su festividad sufre una transformación inexplicable.


Las monjas agustinas recoletas son las encargadas de anunciar que el prodigio ha comenzado. El contenido de la pequeña ampolla sufre una metamorfosis insólita. Durante 48 horas la sustancia, que a lo largo del año se conserva y puede contemplar de un color rojo oscuro y seca en la teca, empieza a convertirse, poco a poco, en un líquido de una tonalidad brillante.

Durante este periodo de tiempo serán muchos los fieles que se acercarán al recinto sagrado para expresar su devoción, cumplir sus promesas o simplemente satisfacer la curiosidad.
Una oportunidad única para poder vivir, cara a cara, lo imposible. Un fenómeno que ha fascinado a todos aquellos que lo han contemplado y que ha motivado el estudio de diversos especialistas para intentar esclarecer el enigma.

San Pantaleón
Pero, ¿quién fue Pantaleón? Hijo de Eustorgio y Eucuba, su nombre significa “en todo semejante al León” según las actas bolandistas. Nació en Necodemia, lo que hoy en día es la actual Izmit, en Turquía. Fue un destacado médico de la nobleza y corte al igual que su padre. Pero su vida cambió radicalmente al convertirse al cristianismo que profesaba su madre. Tras ser asediado y buscado, Galerio Maximino ordenó su muerte. Su martirio se llevó a cabo en el año 305 d. de C., aunque la verdadera fecha de su fallecimiento sigue siendo un misterio, ya que su nombre no aparece reflejado ni en las Actas de los Mártires ni en la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesárea.

Tras su trágico final, según cuenta la tradición, varios fieles recogieron su sangre con pequeños algodones y la fueron guardando en ampollas de cristal que posteriormente se distribuyeron por diferentes partes de Italia y otros países para su culto.

Su fama aumentó en la Península Ibérica en el siglo XVII. Concretamente en el año 1611, cuando la hija del virrey Juan de Zúñiga, que posteriormente sería la fundadora del Real Monasterio de la Encarnación, trajo la reliquia a nuestro país. Sus curaciones milagrosas y los cambios de estado líquido a sólido y viceversa motivaron que las autoridades eclesiásticas intervinieran ante el auge de los sucesos portentosos: El Santo Oficio quería saber si el origen de estos quiméricos episodios era diabólico o celestial.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Primer milagro de Ntra. Sra. de Lourdes

Fuente: ABC (Diario digital)
Sociedad - 14-2-2004 03:00:04


Con más de cinco millones de peregrinos al año, el santuario de Nuestra Señora de Lourdes -que este miércoles celebró la festividad de su virgen- es uno de los más venerados por los fieles cristianos, quienes acuden en busca de las «curaciones milagrosas», más de 7.000, que acaecen en la cueva de Massabielle desde que en 1858 tuviera lugar el primer milagro.


Pocas horas después de que las manos de Bernardette hiciesen brotar un manantial en la cueva de Massabielle, un obrero que se había quedado ciego por una explosión de dinamita envió a su hija a buscar agua para lavarse los ojos. Era el 25 de febrero de 1858.Tres días despues, Louis Buriette, había recobrado totalmente la vista y protagonizaba el primer milagro documentado.


Desde entonces, la Comision Médica de Lourdes ha declarado «médicamente inexplicables» más de 7.000 curaciones, de las cuales 67 han sido declaradas oficialmente «milagrosas» por la Iglesia católica.


En realidad, el número de curaciones en ese manantial de salud para el alma y para el cuerpo es muchísimo mayor, debido a que la comisión médica solo acepta casos con una clara historia clínica y a que muchos se producen de regreso en casa. Al cabo de un siglo y medio, los milagros continúan, y la comisión médica estudia cada año unos 30 casos sorprendentes, que documenta y conserva en sus archivos hasta que el paso del tiempo demuestra que la curación es duradera.


Una de las últimas curaciones espectaculares ha sido la de Giulia Mongelli Tofani, paralítica total desde hace varios años, quien acudió el pasado otoño en una peregrinación dirigida por el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini, y volvió curada. Perplejidad y escepticismo El testigo más prestigioso de uno de estos milagros fue el premio Nobel de Medicina Alexis Carrel, que viajó en 1910 para estudiar lo que consideraba, como médico no creyente, «curaciones psicológicas debidas a la histeria de las masas».


Durante el viaje en tren desde París, Carrel administró inyecciones de morfina a una mujer en fase final de una peritonitis tuberculosa, y anotó con rabia en su diario ese caso de fanatismo religioso: llevar a un enfermo grave, en pleno agosto, a morir lejos de casa. Al día siguiente, en la explanada, Carrel vio cómo el color regresaba al rostro de aquella mujer inconsciente y cómo su abdomen, horriblemente hinchado, descendía al tamaño normal. Totalmente desconcertado, el doctor acompañó a Marie Ferrand a la enfermería donde los médicos comprobaron que estaba curada.


Jean-Pierre Bély, un enfermero de Angulema que sufría una esclerosis en placas y llevaba año y medio sin poder moverse ni siquiera en silla de ruedas, se curó de repente el 9 de octubre de 1987. «Cuando estaba en la explanada -relata-, empecé a sentir un tremendo frío y después un calor muy dulce. Por la noche, sentí que alguien me tocaba y escuché interiormente la invitación «levántate y anda». Me levanté y comencé a caminar».


Con su habitual prudencia, la Comisión Médica Internacional de Lourdes esperó 11 años para comprobar que la curación era duradera, y la certificó como extraordinaria el 14 de noviembre de 1998. Declarar un milagro corresponde, en cambio, al obispo de la diócesis de la persona curada, y los requisitos son mucho más exigentes empezando por el más importante: el mensaje espiritual del acontecimiento. En el caso de Jean-Pierre Bély era muy claro, y el obispo de Angulema lo declaró oficialmente. Era el milagro número 66 en la historia de Lourdes.


El protagonista del 63 fue Vittorio Micheli, un soldado del Cuerpo Alpino italiano afectado de un sarcoma en la cadera izquierda. El tumor había destruido la articulación pélvica, y Vittorio fue a Lourdes enyesado de la cintura a los pies. Aun así, insistió en meterse en el agua el 1 de junio de 1963. Millones de peregrinos A su regreso, se sentía bien pero los rayos X seguían mostrando el tumor, y los médicos militares no le dieron el alta hasta que le vieron caminar y comprobaron, asombrados, que se había reconstruido la articulación.


Trece años más tarde, en 1976, el obispo de Trento declaró milagrosa la curación del soldado, que sigue acudiendo a Lourdes como camillero.


El 11 de febrero de 1858, en su primera aparición, la «Muchacha vestida de blanco» no dijo ni una palabra a Bernardette Soubirous, una chiquilla de 14 años que había salido a buscar leña. Simplemente, la miró y le sonrió. Cinco millones de peregrinos acuden cada año a ese lugar. Y en la cueva de Massabielle, la Virgen sigue sonriendo, por sorpresa, a algunos enfermos.

domingo, 16 de septiembre de 2007

El milagro de la Tizná

Fuente: Archivo parroquial
(Virgen de la Purificación, Diócesis de Guadix y Baza)
Autor: Jesús Martínez Vallecillos


Esto sucedió en Jérez del Marquesado (Granada). Había por costumbre reunirse en la iglesia cuando amenazaba tormenta, para rezar todos juntos por evitar la catástrofe que en aquella época significaba perder las cosechas. Obviamente no existían seguros agrarios y la economía era de subsistencia, así que una tormenta podía significar mucha hambre durante un año. Es por ello, que amenazando nubes el cielo, 3 niños subieron a la torre de la iglesia para tocar las campanas a un ritmo concreto: "tocar a tormenta". Los pueblerinos que conocen ese sonar acuden rápidos, tanto los que se encuentran en el pueblo como los que se hayan en los campos.

Mientras los monaguillos tiraban de las cuerdas que hacían sonar el campanario, un rayo entró por la torre (punto más alto del pueblo lo cual hace lógico el hecho), mató a los tres niños y llegó hasta una imagen de la Virgen María, concretamente en la advocación de "La Purificación", y le tiznó la tez de un negro que posteriormente nadie pudo borrar.

Los jerezanos allí reunidos rezaron por los tres niños con sus cuerpos presentes, y los tres resucitaron en aquel día. Se conocen casos de personas que han sido traspasadas por un rayo y han sobrevivido, pero estos niños murieron y volvieron a la vida los tres. En la guerra civil la iglesia fue quemada y destruido todo lo que contenía. Un jerezano logró guardar los ojos de aquella imagen, escondidos en su casa (este hombre era mi tío Lorenzo, para más señas, que en paz descanse), y alguien más guardó la mano que sujeta el cetro. Actualmente hay una reconstrucción con esos trozos pero el tizne ya no se conserva.

Este milagro fue escrito para el recuerdo, dichos escritos se conservan en el archivo parroquial, y a continuación lo transcribo:

“El día 18 de junio del año 1653 se presentó sobre el cielo de Jérez una tormenta amenazadora con viento de poniente y lluvia, que se mezcló con granizo, e iba creciendo por momentos.

Amenazaba destruir las cosechas en sazón de los campos.

Costumbre era en tales ocasiones tocar las campanas a nublo, convocando a los a los fieles a la iglesia para orar e interpretar el favor de Dios, pidiendo que ahuyentase el peligro.

Alrededor de las cuatro o cinco de la tarde de ese mismo día, se vio caer un rayo que pareció encender la villa como si ardiese el mundo, yendo a parar a la iglesia, entrando por lo alto del capitel de la torre, donde se dividió.

Una parte salió bajando la misma hasta conseguir entrar en la capilla mayor destrozando muchos de los ornatos que allí había.

La otra parte acabó con la vida de tres de los niños: Juan, Alonso y Bartolomé, que egercían la labor de tocar las campanas. Siguió su trayectoria hasta el rostro de la Virgen manchando su mejilla y hundiéndose al fin, a sus pies.

Pusiéronse los niños ante su imagen: Juan tenía abrasadas las ropas pero sin lesión en su cuerpo; Alonso tenía un agujero en la espalda parecido al hecho por una bala, y Bartolomé no tenía señal alguna.

Comenzaron los llantos de los padres y familiares a los que se unió toda la villa. Un clamor unánime de fe y pena enronqueció las gargantas y bañó los ojos en lágrimas. Con la efusión de gritos y lamentaciones se alzó un clamor unánime de: ¡VIRGEN MARIA; MADRE DE DIOS, devuelve la vida que el rayo cesó! Y fue aquí donde intercedió la Virgen y se realizó el milagro. Fueron grandes las alegrías viendo vivir a los niños. Se les miró y se halló en sus cuerpos unas cintas moradas como sangre grabada, marca que certificaba que el rayo pasó por sus cuerpos quitándoles la vida. La cual le devolvió la Virgen.

Y del milagro nació el nombre popular de la Tizná de Jérez, con que es llamada y venerada por sus hijos de esta tierra.

Enlace sobre el 350 aniversario del milagro
http://www.conferenciaepiscopal.es/actividades/2003/febrero_04.htm

Nuestra Señora de la Purificación "La Tizná" fue coronada canónicamente el año 1965.

martes, 3 de julio de 2007

Gemma, la Ciega del Padre Pío


Gemma es una "ciega de nacimiento", que sanó con la intercesión del Padre Pío... todavía está ciega oficialmente, ¡pero ve!..

Todavía tiene sus ojos sin pupilas, con unas opacidades blancas feas, que repugnan, ¡pero ve!.


Todavía es "oficialmente ciega", recibe el subsidio del gobierno como ciega, ¡pero ve perfectamente!


El nombre completo es Anna María Gemma di Giorgio, que nació en la Nochebuena de 1939.

Cómo ocurrió el milagro, fue a través de la abuelita de Gemma, que escribió al Padre Pío cuando Gemma tenía 9 años. El Padre Pío le contestó diciendo, "te aseguro que rezaré por la pequeña niña, pidiendo para ella lo que más le convenga".

La abuelita se fue con la nieta a ver al Padre Pío, y en el camino la niña comenzó a decir, "abuela, veo una barca en el mar", ¡y en el mar había una barca!. Esto duró unos momentos solo. Al llegar donde estaba el Padre Pío, le tocó los ojos, y trazó sobre ellos la señal de la santa cruz... y desde entonces la niña recuperó la vista permanentemente, aunque todos los médicos que la han examinado certifican que es ciega, imposible que vea...

domingo, 10 de junio de 2007

Milagro de licuefacción de San Genaro (Nápoles)


El tradicional milagro de San Genaro, santo patrón de Nápoles, se renovó hoy cuando la sangre del santo, conservada en una ampolla, se licuó en la Iglesia de Santa Clara una hora y veinte después de que el azobispo de Nápoles, Crescenzio Sepe, inició el rito.

El característico pañuelo blanco que saluda la licuefacción de la sangre fue agitado por numerosos fieles que llenaban la iglesia mientras el cardenal Sepe mostraba la ampolla a la multitud de presentes.


El mismo purpurado saludó el milagro afirmando: "San Genaro nos quiere".
Pocos minutos antes los fieles habían saludado por error con un aplauso el milagro, pero la sangre aún no se había disuelto, por lo cual fueron necesarias nuevas oraciones.


El milagro de San Genaro, según la iglesia católica, tiene lugar tres veces por año: en setiembre, en el día del santo, el sábado que precede al primer domingo de mayo, y en diciembre.

El rito de hoy fue precedido por una procesión que partió de la Catedral para recordar el traslado de las reliquias del santo.

Fuente:
http://www.ansa.it/ansalatina/notizie/rubriche/italia/20070505180634288573.html
www.rai.it/news/articolonews/0,9217,31924,00.html

martes, 5 de junio de 2007

Quinta italiana curada en Lorudes


Cirolli cuando estaba enferma



Delizia Cirolli es otra mujer siciliana que vive gracias a un milagro. Delizia tiene 42 años, está casada y es enfermera. En 1976, a la edad de once años, se le diagnosticó un tumor óseo en la tibia derecha. Le esperaba un destino cruel y una muerte precoz. Para detener el mal, los médicos aconsejaron la amputación de la pierna. El padre de Delizia, desesperado, decidió llevar a su hija a Lourdes. El viaje tuvo lugar en agosto de 1976. No sucedió nada. Pero sus padres siguieron rezando y una mañana de diciembre de 1976, Delizia quiso levantarse de la cama. Caminaba como si nunca hubiera estado enferma. Se le hicieron varios exámenes y del tumor no había ni rastro.

Su testimonio:

Andammo a Lourdes nell'agosto del 1976. Non volevo bagnarmi nella piscina perché avevo paura dell'acqua. Mi convinse una suora. Tornai a casa senza alcun risultato. Anzi, le mie condizioni peggiorarono. Ma una mattina, nel dicembre 1976, mi venne voglia di alzarmi. Chiamai mia madre e dissi che volevo andare a trovare una cugina. In famiglia tutti mi guardarono spaventati. Erano mesi che non mi alzavo dal letto. Cominciai a stare bene. Ripresi a camminare. Non sentivo più i dolori alla gamba. Venni ricoverata per dei controlli e i medici consta¬tarono che del tumore non c'era più traccia.



El milagro de Delizia Cirolli se reconoció en junio 1989.